A Bonilla lo dejaron con las ganas de colocar a su lacayo Marco Blásquez en la coordinación del PT en el Congreso, ya que con la ley en la mano le dijeron los petistas de Baja California que ya habían nombrado a otro legislador para ese trabajo.
Parece ser que la única herramienta política del ex gobernador de dos años se le cae de las manos.

















