En un emotivo acto de unión de culturas, Alicia Cano, originaria de Oaxaca, México, y Mosab Hasanat, de Palestina, registraron a su hijo Nayar Mosab Muhammad Hasanat en el Ayuntamiento de Tijuana. La pareja, que se conoció en un café de la ciudad hace dos años, ha superado las barreras idiomáticas y culturales para construir una familia en la diversidad.
Alicia y Mosab, cuya historia de amor trasciende fronteras, se casaron después de un noviazgo que demostró que el amor no conoce de distancias ni diferencias. Hoy, celebran la inscripción de su hijo como ciudadano mexicano, marcando un hito en su vida familiar.

En declaraciones, Alicia Carmona habló sobre los desafíos de adaptarse a las costumbres y la religión de su esposo. A pesar de las diferencias, como las oraciones cinco veces al día y las normas de vestimenta, Alicia encuentra enriquecedora la experiencia de compartir culturas.
Por su parte, Mosab Hasanat expresó su amor por México y su deseo de que su hijo crezca con una mentalidad abierta respecto a la religión y la cultura. «En la vida no puedes forzar a nadie, es su decisión», dijo Mosab, enfatizando el respeto por las elecciones personales de su hijo en el futuro.
Esta historia es un ejemplo de cómo Tijuana, una ciudad conocida por su diversidad y multiculturalismo, sigue siendo un punto de encuentro para historias de amor y unión entre culturas.













