El reciente colapso de la calle Tomasa Estebas en la colonia Del Río, en su sección baja, ha causado gran consternación y preocupación entre los residentes del área.
El incidente, que dejó casi toda una cuadra de la vialidad severamente afectada, ha llevado a los habitantes a demandar respuestas claras de las autoridades sobre el futuro de sus hogares y el tiempo estimado para las reparaciones.

El origen del problema parece haber sido una fuga de agua que, aunque fue atendida por personal de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (Cespt), resultó en una situación más grave. Según los vecinos, tras la intervención para reparar la tubería, el sitio quedó expuesto, permitiendo que el agua se filtrara bajo la superficie y comprometiera la integridad del concreto.
Esta situación, exacerbada por la humedad del suelo y las recientes precipitaciones, llevó al desprendimiento del pavimento.

La preocupación aumentó cuando, el 14 de febrero, elementos de Protección Civil llegaron para acordonar el área y marcar algunas viviendas con cintas rojas y amarillas, indicando el nivel de riesgo.
Los residentes, temerosos de más deslizamientos, han tomado medidas preventivas, incluyendo la compra de una lona para cubrir parte del socavón, esperando minimizar el impacto de futuras lluvias.

Beatriz González, una de las afectadas, compartió su temor y ansiedad por la situación, reflejando el sentir general de la comunidad.
La incertidumbre sobre la estabilidad de sus hogares y la falta de un cronograma claro para las reparaciones necesarias han exacerbado la tensión entre los vecinos y las autoridades.

Este incidente subraya la importancia de una respuesta rápida y efectiva de las autoridades locales y de servicios públicos para prevenir futuros desastres y asegurar la seguridad y bienestar de los residentes afectados.
La comunidad espera acciones concretas que no solo reparen el daño actual sino que también prevengan incidentes similares en el futuro.














