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¿El clima también puede encarecer tu seguro? Esto está cambiando en la industria

 

Incendios, inundaciones, lluvias intensas y otros fenómenos climáticos están obligando a las aseguradoras a cambiar la manera en que calculan los riesgos. La inteligencia artificial y los datos en tiempo real comienzan a ser parte de esta transformación.

El cambio climático ya no solamente representa una preocupación ambiental. También está modificando la manera en que las empresas calculan cuánto riesgo existe al asegurar una vivienda, un vehículo, un negocio o una infraestructura.

Un nuevo análisis del Instituto de Investigación de Capgemini advierte que la resiliencia ante fenómenos climáticos y catástrofes será una de las principales tendencias del sector asegurador durante 2026, particularmente para las compañías que cubren daños.

¿Y esto qué significa para la gente?

Que en el futuro, la ubicación y las características de una propiedad podrían tener todavía mayor peso al momento de determinar qué tan asegurable es un inmueble, qué cobertura necesita y cuánto podría costar protegerlo.

La razón es sencilla: incendios forestales, inundaciones, lluvias intensas, terremotos y otros fenómenos pueden generar pérdidas cada vez mayores, especialmente en ciudades donde se concentran viviendas, comercios, vehículos e infraestructura.

El reporte señala que para 2050 alrededor del 70% de la población mundial vivirá en centros urbanos, lo que significa una mayor concentración de personas y bienes en zonas que pueden estar expuestas a distintos tipos de amenazas.

Del mapa de riesgo al precio de una póliza

Las aseguradoras están buscando dejar atrás modelos que dependen únicamente de información histórica y comenzar a utilizar datos climáticos más detallados y actualizados.

Aquí entra la tecnología.

De acuerdo con Capgemini, el 70% de las aseguradoras identifica la calidad e integridad de los datos como uno de sus principales desafíos, mientras que el 72% señala que sus sistemas tecnológicos antiguos dificultan la innovación.

Además, el 56% de los suscriptores todavía utiliza herramientas tradicionales, como hojas de cálculo y documentos, para evaluar riesgos complejos.

La inteligencia artificial comienza a cambiar ese escenario. El informe indica que 49% de las aseguradoras ya implementó IA generativa total o parcialmente, y 46% considera que uno de sus principales beneficios está en la evaluación y perfilamiento de riesgos.

En términos prácticos, esto permitiría analizar una propiedad considerando muchos más elementos: su ubicación, antecedentes de fenómenos naturales, características de la zona y posibles escenarios futuros.

¿Y qué pasa con los asegurados?

El cambio también podría modificar la relación entre las compañías y sus clientes.

El estudio señala que 60% de los consumidores estaría dispuesto a compartir datos personales a cambio de obtener coberturas adaptadas a su perfil de riesgo.

Esto abre la puerta a seguros más personalizados, pero también plantea una pregunta importante: ¿podría el nivel de exposición de una persona determinar cada vez más cuánto paga por estar asegurada?

Para las aseguradoras, el reto será encontrar un equilibrio entre utilizar información más precisa para reducir pérdidas y mantener productos accesibles para los consumidores.

El análisis también advierte que las compañías enfrentan al mismo tiempo otros problemas, como inflación, tasas de interés y mayores costos derivados de las reclamaciones.

Por ello, la modernización tecnológica no solamente representa una apuesta por el futuro: se está convirtiendo en una herramienta para enfrentar un escenario donde los fenómenos climáticos tienen cada vez mayor impacto económico.

Un tema que también importa en Baja California

Para una región como Baja California, donde existen zonas expuestas a incendios forestales, lluvias intensas, inundaciones, deslaves y actividad sísmica, la evolución de estos modelos resulta especialmente relevante.

La pregunta ya no es solamente si habrá un fenómeno natural, sino cómo se puede medir anticipadamente el riesgo y cuánto podría representar una emergencia para las familias, empresas y aseguradoras.

El sector asegurador comienza a responder con más datos, inteligencia artificial y modelos predictivos.

Y para los consumidores, el cambio podría terminar siendo muy concreto: la ubicación donde vivimos, los riesgos de nuestra zona y la información disponible sobre ellos podrían tener cada vez más peso en la cobertura que conseguimos y en lo que pagamos por ella.

Fuente: Instituto de Investigación de Capgemini.

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