TIJUANA.– El panorama rumbo a la elección de 2027 en Baja California comienza a generar nuevos escenarios. Mientras Julieta Ramírez avanza dentro de Morena como una de las figuras centrales de su proyecto político en el estado, en el PAN ha surgido el nombre de Verónica Ruffo, hija del exgobernador Ernesto Ruffo Appel, como una posible aspirante.
De concretarse ambas candidaturas, Baja California tendría una contienda entre dos perfiles con historias políticas muy distintas.
Por Morena, Julieta Ramírez llegaría con una trayectoria construida dentro del movimiento que actualmente gobierna el estado. Ha sido diputada federal y senadora y forma parte de una generación de cuadros políticos que ha crecido con la consolidación de Morena en Baja California.
Su eventual candidatura tendría como punto de partida la estructura y presencia electoral que Morena ha construido en la entidad, pero también enfrentaría el reto de convencer al electorado de mantener al mismo proyecto político al frente del gobierno estatal.
Del otro lado estaría Verónica Ruffo, cuyo nombre comenzó a cobrar mayor relevancia pública después del proceso judicial contra su padre, el exgobernador Ernesto Ruffo Appel.
Verónica ha defendido públicamente la inocencia de su padre y cuestionado las acusaciones en su contra. Esa exposición la ha colocado en medios nacionales y, al mismo tiempo, ha abierto la posibilidad de que su apellido vuelva a aparecer en una boleta electoral de Baja California.
Para el PAN, una eventual candidatura de Ruffo tendría un componente histórico: Ernesto Ruffo se convirtió en 1989 en el primer gobernador de oposición reconocido oficialmente en décadas de predominio del PRI. Sin embargo, el actual proceso judicial contra el exmandatario también formaría inevitablemente parte del contexto político de una candidatura encabezada por su hija.
Así, un eventual enfrentamiento entre Julieta Ramírez y Verónica Ruffo podría colocar frente a frente dos narrativas.
Ramírez buscaría dar continuidad al proyecto político de Morena y defender los resultados de los gobiernos emanados de ese partido. Ruffo, en cambio, tendría el desafío de construir una identidad política propia, recuperar terreno para el PAN y enfrentar los cuestionamientos que seguramente surgirían alrededor del proceso que enfrenta su padre.
Pero todavía faltan definiciones.
Las candidaturas deberán formalizarse y el escenario también dependerá de posibles alianzas, de las decisiones internas de los partidos y, sobre todo, de cómo evolucionen las preferencias ciudadanas conforme se acerque la elección.
Por ahora, la posibilidad abre una pregunta política interesante para Baja California:
Si la elección terminara enfrentando a Julieta Ramírez por Morena y a Verónica Ruffo por el PAN, ¿cómo se movería el voto de los bajacalifornianos?













