Todo es dolor. En una camilla de la Clínica 1 del IMSS, en Tijuana, permanece Luz Elena Patiño Rodríguez. Tiene apenas 21 años y desde hace una semana su familia espera, con el corazón en la mano, que despierte.

Luz Elena quedó gravemente lesionada tras el brutal accidente ocurrido la noche del pasado 17 de agosto en el Bulevar 2000, a la altura del entronque con el bulevar Nogal, frente a las instalaciones del IMOS.

El choque involucró un autobús de transporte público de la empresa Azul y Blanco y un automóvil particular. De acuerdo con el reporte de la Policía Municipal de Tijuana, el vehículo particular se atravesó en el trayecto del autobús. La conductora murió en el impacto y, posteriormente, el saldo de víctimas mortales llegó a seis, además de decenas de personas lesionadas.
Entre quienes sobrevivieron está Luz Elena.
Pero hoy no puede hablar. No puede caminar. No puede decirle a sus padres que tiene miedo o que le duele. Permanece en coma, mientras Pedro Patiño Hernández y su esposa pasan los días junto a ella, esperando cualquier señal que les devuelva la esperanza.

Pedro dejó temporalmente su trabajo en la construcción para cuidar a su hija. La familia tiene menos de un año en Baja California y no cuenta con familiares cercanos en Tijuana que puedan sostenerlos durante esta emergencia.
Y mientras Luz Elena lucha por su vida, sus padres luchan también por conseguir lo indispensable para permanecer a su lado.

Este medio tuvo acceso a la póliza de seguro que debe amparar a las unidades de transporte público. La legislación estatal establece que los concesionarios deben mantener vigente un seguro de responsabilidad civil para pasajeros y terceros, con cobertura suficiente para garantizar atención médica y hospitalaria a las personas afectadas por un siniestro.

Sin embargo, para la familia de Luz Elena, ese respaldo no se ha hecho sentir.
Pedro asegura que, hasta el momento, representantes de Azul y Blanco no se han acercado para ofrecerles apoyo, pese a que una de sus unidades estuvo involucrada en el accidente.

Mientras tanto, los gastos de alimentación, transporte y otras necesidades siguen acumulándose.
Por eso hoy sus padres no solamente piden justicia. Piden una mano.

Una aportación puede ayudarles a seguir junto a Luz Elena mientras permanece hospitalizada. Una oración también.
“Con su oración para mi hija también es suficiente”, dijo Pedro.
Para quienes puedan apoyarlos:
BanCoppel
Tarjeta: 4169 1611 1498 1524
Titular: Pedro Patiño Hernández
Hoy, mientras una familia espera que una joven de 21 años vuelva a abrir los ojos, cualquier muestra de solidaridad puede significar mucho













