Por Yolanda Caballero / Especial
Hermosillo, Sonora.— Lo que ocurrió este fin de semana en Hermosillo no solo es una tragedia: es una llamada urgente a toda la sociedad. El sábado 5 de julio fueron encontrados los cuerpos de tres niñas, hermanas entre sí, bajo un árbol, abrazadas. Ejecutadas a tiros. Un día antes, había sido hallado el cuerpo de su madre, también asesinada.
Esta masacre ha dejado al estado de Sonora de luto, pero también lleno de rabia e indignación. ¿Cómo es posible que esto siga ocurriendo? ¿Dónde están las autoridades? ¿Por qué siguen sin actuar ante la violencia brutal que cada vez cobra más vidas de mujeres y niñas?
Las respuestas no llegan. Lo único que aumenta son las cifras y el dolor.
Promesas rotas, silencio oficial
Este crimen no es un hecho aislado. Entre enero y mayo de este año, 40 mujeres han sido asesinadas en Sonora. Pero solo 4 casos se investigan como feminicidios. El resto, 36, se tratan como homicidios comunes. Eso no solo es una falla legal: es una forma de minimizar y ocultar lo que realmente está pasando.
Y mientras tanto, quienes deberían protegernos hacen como si nada. No se han reforzado los mecanismos de prevención ni se ha actuado con urgencia frente a la violencia de género, a pesar de que Sonora tiene una Alerta de Violencia de Género desde hace años.
No fue solo el asesino: también fallaron las instituciones
No basta con encontrar a quien jaló el gatillo. También son responsables quienes permitieron que esto ocurriera. Autoridades que no previnieron, que no escucharon las señales, que no protegieron a estas niñas y su madre, ni a muchas otras mujeres que han pedido ayuda y han sido ignoradas.
El Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, junto a decenas de organizaciones y activistas, ha alzado la voz: “No vamos a quedarnos calladas. No aceptamos más promesas vacías. Exigimos justicia y acciones concretas.”
¿Qué exigen las organizaciones?
- Que el gobernador y el presidente municipal de Hermosillo asuman su responsabilidad.
- Que den la cara y hablen con las familias víctimas.
- Que fortalezcan los mecanismos de protección para las mujeres.
- Que se investiguen todos los casos de forma seria, con perspectiva de género.
- Que haya resultados visibles y se rindan cuentas a la ciudadanía.
No más simulación. No más silencio.
Este crimen tiene que marcar un antes y un después. No puede ser otro caso que quede en el olvido, como tantos otros. No podemos seguir viviendo en un país donde ser mujer es una sentencia de muerte.
La madre de las niñas, sus hijas, las mujeres embarazadas asesinadas en semanas recientes, y miles de víctimas en todo México merecen justicia, pero también garantías de que esto no volverá a ocurrir.
Si no es ahora, ¿cuándo?
Si no lo detienen ustedes, ¿quién lo hará?













