Hace un año y seis meses, Ballan Guerventz llegó a Tijuana desde Haití. Hoy continúa su formación académica en México y acaba de comenzar una nueva etapa como estudiante de nivel medio superior.
📚 Su historia forma parte de una realidad cada vez más visible en las escuelas de Tijuana: jóvenes migrantes que, después de dejar atrás sus países de origen, buscan continuar estudiando mientras se adaptan a una nueva ciudad, un nuevo entorno y, en algunos casos, a un idioma diferente.
En el plantel donde estudia actualmente hay alrededor de 30 jóvenes migrantes, la mayoría provenientes de Haití, además de estudiantes de Venezuela y Estados Unidos.
🗣️ Para algunos de los jóvenes haitianos, uno de los principales obstáculos es el español. Su lengua de origen puede ser el criollo haitiano y algunos también hablan francés, por lo que incorporarse a las clases representa un proceso adicional de adaptación.
Ballan comenzó sus estudios en México desde la secundaria y, al buscar dónde continuar su preparación, recibió recomendaciones sobre el Conalep.
Ahora tiene una meta clara: terminar el bachillerato y llegar a la universidad, donde le gustaría estudiar algo relacionado con la ciencia o la tecnología. 🔬💻
🌎 Detrás de los números hay historias como la de Ballan: jóvenes que llegaron a Tijuana después de un proceso migratorio y que hoy intentan abrirse camino a través de la educación, mientras construyen un nuevo proyecto de vida.
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