Fotografía: Cerro del Coronel Oficial
Este domingo, cuando la ciudad todavía bosteza y el ruido baja el volumen, el Cerro Coronel se convierte en una invitación abierta a hacer algo sencillo y poderoso: caminar, mirar el horizonte y compartir tiempo de calidad con quienes más quieres.

No se trata de “conquistar” la cima ni de cumplir marcas personales. Subir un cerro es un encuentro contigo mismo, con tu respiración, con el silencio que casi no escuchamos entre semana. Es hermoso, sí, pero también tiene sus desafíos. Y ahí está la magia: avanzar a tu ritmo, compararte solo contigo, celebrar cada paso.
Un plan perfecto para familias
El Coronel regala vistas amplias, senderos que invitan a la charla y pausas naturales para hidratarse, reír y tomar fotos. Niños curiosos, adolescentes desconectándose del celular, adultos bajando revoluciones. Aquí nadie corre; aquí se camina.

Antes de salir, prepara el domingo
- Revisa el clima y elige horarios frescos.
- Avísale a alguien tu ruta y hora estimada de regreso.
- Planea el recorrido según tu condición física y experiencia.
- Si no conoces bien el sendero, mejor no ir solo/a.
Lo básico que hace la diferencia
- Calzado antiderrapante (tenis de trail o botas).
- Ropa cómoda y transpirable; gorra o sombrero.
- Protector solar y lentes, incluso si el sol se esconde.
- Mochila ligera con:
- Agua suficiente (mínimo 1–2 litros por persona).
- Snack energético (fruta, semillas, barra).
- Celular con batería y, si puedes, power bank.
- Silbato o linterna pequeña.
Durante el recorrido: escucha a tu cuerpo
Camina a un ritmo constante, descansa cuando lo necesites y mantente en los senderos marcados. Evita zonas rocosas o inestables. Observa la fauna a distancia—el cerro es su casa—y recuerda que en muchos tramos no hay señal, así que extrema precauciones.

Si aparece el mareo, el cansancio o el vértigo, detente y regresa. Aquí no hay tiempos límite: tómate todo el tiempo que tu cuerpo te pida.
Cuidar el cerro es cuidar el plan
No dejes basura (ni orgánica), no arranques plantas ni alteres el entorno. El Coronel es un ecosistema vivo y frágil; pasar sin dejar huella es parte de la experiencia.
Un cierre que se siente
Al final, quizá no recuerdes cuántos pasos diste, pero sí la conversación, el aire limpio, la foto improvisada y esa sensación de haber hecho algo bueno por tu cuerpo y tu ánimo.
Este domingo, anímate al Cerro Coronel. Camina, respira, mira lejos. La naturaleza siempre tiene algo que decir—solo hay que ir a escucharla.











