VALLE DE GUADALUPE.— Lo que debía ser una tarde de esparcimiento terminó convirtiéndose en una experiencia cercana a la tragedia para tres visitantes del restaurante Mawi Valle de Guadalupe, ubicado sobre la carretera libre Ensenada–La Misión.
El 12 de julio, mientras disfrutaban de su comida sobre uno de los muelles volados que forman parte de los atractivos del lugar, la estructura colapsó repentinamente, lanzándolos a un lago artificial con una profundidad estimada de cinco metros. En cuestión de segundos, mesas, sillas, percheros, cristalería, madera y otros objetos cayeron sobre ellos.
Dos de las afectadas no sabían nadar, por lo que dependieron de la ayuda de sus acompañantes y del personal del restaurante para salir a flote. Los meseros, además de rescatarlos, ingresaron al agua para recuperar pertenencias que incluían ropa, calzado, bolsas y teléfonos celulares. Sin embargo, los daños materiales y el impacto psicológico ya estaban hechos.
Durante las horas siguientes, el establecimiento se comprometió a cubrir gastos derivados del accidente. No obstante, según relatan las víctimas, la comunicación se cortó y el propietario no ha respondido a citatorios de las autoridades, dejando sin solución las afectaciones que, aseguran, continúan hasta hoy.
“Fue un accidente que pudo costarnos la vida. Damos gracias a Dios de que no iban nuestros hijos o padres con nosotros”, expresó una de las afectadas, quien compartió su testimonio como advertencia para que los visitantes sean más cautelosos y los negocios den mantenimiento oportuno a sus instalaciones.
El caso permanece bajo conocimiento de las autoridades, mientras las víctimas insisten en que lo ocurrido no debe repetirse.




















