Opinion

💜Cuidar, resistir y avanzar: la lucha de las mujeres y la respuesta institucional

                                                                                              

 

Por Yolanda Caballero         

En muchas colonias de Baja California, ser mujer implica vivir con una carga silenciosa: cuidar, trabajar, resistir… y a menudo, hacerlo todo sola. Por eso, cuando las instituciones se acercan de forma real a esas mujeres —no desde el escritorio, sino en el territorio— vale la pena detenerse y mirar con atención.

La Jornada Mujer Segura, impulsada por el Instituto de la Mujer de Baja California, es una iniciativa que merece reconocimiento. No solo porque ofrece servicios gratuitos e integrales en comunidades con alta incidencia de violencia, sino porque entiende algo esencial: que el apoyo a las mujeres debe estar donde ellas están. No al revés.

En estas jornadas, las mujeres pueden recibir atención psicológica, asesoría legal, información sobre sus derechos, canalización a programas sociales y servicios médicos, todo sin tener que alejarse de su entorno. Es una acción concreta en un contexto donde lo urgente muchas veces no espera. Y es también un mensaje importante: no están solas.

El valor de este tipo de programas no está solo en lo que ofrecen, sino en cómo lo hacen. Al llegar a las colonias, al estar cerca, al escuchar sin juzgar, se rompe con esa distancia que a veces existe entre las instituciones y la ciudadanía. Se construye confianza. Y desde ahí, todo es posible.

Claro, aún queda mucho por hacer. Estas jornadas son un paso en el camino, pero no el destino final. La atención integral a las mujeres debe ser constante, no solo eventual. El acompañamiento debe tener seguimiento, y la protección debe ser parte de un sistema que funcione de forma sostenida.

Lo importante ahora es que esta iniciativa crezca y se consolide. Que no dependa del calendario ni de la coyuntura, sino de una convicción firme: la de garantizar que cada mujer, sin importar dónde viva, tenga acceso a una vida libre de violencia, con oportunidades, salud y justicia.

Celebrar los avances no está reñido con seguir exigiendo más. Las mujeres lo merecen. Y como sociedad, también merecemos instituciones que sigan apostando por acercarse con respeto, empatía y compromiso real

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