TIJUANA, B.C. — El caos vial del cruce de la 5 y 10 tuvo ayer un nuevo protagonista digno de una telenovela urbana: un hombre, conocido en el bajo mundo del vecindario como “El Gallito”, decidió que las leyes de tránsito eran opcionales y que su defensa legal sería tan contundente como su maniobra en reversa.
Testigos relataron con mezcla de sorpresa, enojo y resignación que el sujeto —quien al parecer ya tiene más historia en la zona que la glorieta misma— chocó intencionalmente a otro vehículo. Pero eso no fue lo más impactante. Cuando la Policía Municipal lo confrontó, su respuesta fue un clásico de la filosofía moderna: “porque quise”.
Sí, así como se lee. Sin rodeos. Como quien elige el sabor de nieve o la serie que verá en Netflix. Solo que esta vez, en lugar de entretenimiento, dejó un coche abollado, varios testigos furiosos y un reporte policiaco digno de enmarcar.
Debido a su actitud de estrella incomprendida y su delicado estilo de “manejar por sentimientos”, los oficiales lo aseguraron y lo enviaron directo a la comandancia. Ahí deberá explicar al juez calificador por qué cree que el volante viene con licencia para chocar.
Vecinos que lo identificaron afirmaron que “El Gallito” no es ningún novato en estos escenarios. De hecho, algunos aseguran que su historial de escándalos en la vía pública podría llenar una miniserie de Netflix. Sin embargo, esta vez, su bravura le valió cargos por daños a propiedad y alteración del orden público.
Mientras tanto, el resto de la ciudad sigue preguntándose: ¿y si todos hiciéramos lo que queremos en el tráfico?










