En Baja California estamos viviendo una era donde la palabra de mujer vale y mucho, bajo el liderazgo de la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda.
La mandataria estatal recorrió ayer las zonas afectadas por el huracán Kay, en los municipios de San Felipe y San Quintín.
Esa gira, efectuada con agilidad –al día siguiente del meteoro-, marca un antes y un después en la forma que un gobierno estatal responde a una situación como estas.
Las comparaciones son odiosas e innecesarias, pero todos sabemos lo que pasaba antes. Ahora, en cambio, la gobernadora fue, en persona, a esos lugares, apenas 24 horas después de lo sucedido.
Pero no hizo el típico recorrido ‘de doctor’, de cinco minutos y para tomarse la foto, sino que se metió a las viviendas afectadas, platicó con los vecinos y, lo más importante, llevó apoyos inmediatos y coordinó acciones para la reconstrucción.
Avila enseñó liderazgo y capacidad, mostrando que puede con un paquete como esos y otros más grandes, pues quedó claro que, mientras los nubarrones de Kay pasaban por encima de la entidad, ella y su gabinete pusieron a funcionar el lápiz y se prepararon para lo que seguía.
Lo anterior, sin duda, muestra que hay una gobernadora que sacará la cara en cualquier situación difícil que enfrente la entidad y eso da certeza y claridad a la sociedad y el mercado.













