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Un respiro de paz en medio de la violencia: familias de Tijuana caminan dentro del cuartel militar

 

Yolanda Caballero

En una ciudad donde la violencia marca las portadas día a día, un espacio poco común abrió sus puertas para regalar a la comunidad un respiro de paz. Este domingo, más de 600 personas —entre familias, jóvenes, derechohabientes y civiles— entraron al corazón del cuartel militar en Tijuana para participar en el Paseo Dominical 2025, una caminata que simbolizó más que ejercicio: fue un acto de confianza y unión en medio de la incertidumbre que atraviesa la ciudad.

Desde las 10:00 horas, niñas y niños corriendo con banderitas en la mano, madres empujando carriolas, abuelos con sombrero, grupos juveniles y hasta vecinos que nunca habían pisado un espacio militar, comenzaron a llenar las instalaciones. En cada esquina, un soldado no representaba un muro de contención, sino un guía que mostraba con paciencia cómo funciona el uniforme, el equipo de transmisiones, el trabajo de sanidad o los vehículos de transporte.


El Ejército Mexicano abrió módulos interactivos que atrajeron la atención de los asistentes: desde la pista del combatiente y la demostración de binomios caninos 🐕‍🦺, hasta la carrera de costales y el futbol improvisado entre niños y militares. Hubo pintacaritas, banda de guerra y espacios de convivencia donde lo solemne se transformó en fiesta.

La Guardia Nacional también participó, acercando a más de 350 personas a sus dinámicas, mientras que el DIF y el módulo de hidratación hicieron lo propio para cuidar a los asistentes.

El punto culminante llegó con la caminata dentro del cuartel, donde todos los presentes participaron. Ese recorrido colectivo no fue solo físico: simbolizó la entrada de la comunidad a un espacio que suele ser cerrado, un recordatorio de que las fuerzas armadas no solo operan contra la violencia, sino que también buscan tender la mano a la sociedad.

El evento concluyó al mediodía. Dos horas en las que el sonido de las risas infantiles superó por un momento el eco de las sirenas y las noticias rojas que suelen sacudir a Tijuana.

El Paseo Dominical no cambió la realidad de la violencia, pero sí dejó una imagen poderosa: la de cientos de familias caminando con paso firme dentro de un cuartel, recordando que la ciudad también merece esperanza y comunidad.

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