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Entre rocas y montañas: así era el campamento clandestino para cuidar plantíos de marihuana en Laguna Salada

 

Oculto entre enormes formaciones rocosas, en un paraje apartado y de difícil acceso de la zona de Laguna Salada, Baja California, se encontraba un campamento clandestino que presuntamente era utilizado por personas encargadas de cuidar y vigilar plantíos ilícitos.

La imagen muestra un refugio rústico, improvisado entre grandes piedras que funcionan como paredes naturales. Sobre el espacio se levantó un techo elaborado con ramas, madera y vegetación seca, proporcionando sombra y cierto resguardo frente a las condiciones extremas del terreno.

Lo que llama la atención es que no se trataba únicamente de un escondite para pasar unas horas, sino de un sitio acondicionado para realizar actividades cotidianas y permanecer durante periodos prolongados.

En el centro aparece una mesa improvisada, cubierta con plástico transparente y sostenida por estructuras rudimentarias. Sobre ella quedaron una botella, recipientes, un vaso azul, utensilios de cocina, empaques de alimentos y otros artículos de uso diario.

Al fondo, las propias rocas fueron aprovechadas como repisas naturales para colocar pertenencias, envases y provisiones. También se distingue una sartén, bolsas de plástico, un recipiente térmico y troncos que aparentemente eran utilizados como asientos.

La escena refleja las condiciones austeras en las que permanecían quienes ocupaban este lugar: suelo de tierra, mobiliario improvisado, utensilios domésticos y una estructura construida aprovechando prácticamente cada rincón disponible entre las piedras.

El campamento fue localizado por elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), mientras que personal de la Secretaría de Marina (SEMAR) acudió en apoyo al sitio, de acuerdo con la información proporcionada.

La ubicación, enclavada entre formaciones rocosas y rodeada de vegetación propia de una región árida, habría permitido que el refugio pasara inadvertido a cierta distancia.

Resulta particularmente llamativo el contraste entre el aislamiento del lugar y los objetos encontrados: una mesa preparada para comer, utensilios de cocina, alimentos y espacios habilitados para descansar. Todo ello sugiere que el campamento contaba con lo indispensable para sostener una estancia relativamente prolongada, aunque la fotografía por sí sola no permite establecer cuánto tiempo estuvo ocupado.

En medio de la soledad de Laguna Salada, las enormes rocas no solamente formaban parte del paisaje: también servían como protección natural de un asentamiento que permanecía oculto entre ellas.

El hallazgo deja al descubierto las condiciones de este refugio, presuntamente relacionado con personas dedicadas a la vigilancia de plantíos, aunque será la información oficial la que permita establecer qué actividades se desarrollaban exactamente en el lugar.

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