En su visita a Ensenada, Marina del Pilar asistió a la toma de compromiso del Consejo Coordinador Empresarial de Ensenada a la que asistieron el presidente saliente y entrante de los empresarios del puerto, Orlando López y Marco Estudillo, respectivamente. El evento protocolario transcurrió con la normalidad a la que estamos acostumbrados, hasta que López lanzó estas palabras al referirse al trabajo de la gobernadora en materia de suministro de agua:
«El apoyo que ha mostrado la gobernadora en este tema es de reconocerse. Poco a poco se ha ido restableciendo el suministro y se están ejecutando trabajos de rehabilitación en plantas de tratamiento a través de la gestión de recursos como es el Bono Verde, liberado por la gobernadora. Tenemos confianza, gobernadora, de que usted este tema lo trae muy claro y que usted, cuando usted se vaya va a ser la gobernadora del agua, tenemos esta confianza», dijo.
Si nos detenemos a pensar las palabras de López no son falsas; si comenzamos por el Bono Verde que es el máximo instrumento de inversión en materia hídrica en materia del estado, la resolución paulatina del suministro en Ensenada, la atención dada al acueducto y las gestiones de proyectos de suministro alternativo para la llamada Zona Costa (o todo lo que hay al oeste de La Rumorosa) la colocan como una gobernadora que está haciendo historia en esta materia.
Para ser francos, a Marina del Pilar aún le quedan cuatro años y medio al frente del estado y sabemos que tiene el gran reto de llevar el agua a todos los hogares del estado, pero que el hecho de que los hombres que traen la chequera y las vacantes de empleo en las manos hablen así de un tema tan sensible deja sin lugar a dudas un buen sabor de boca.
Nada que ver Marina del Pilar con Jaime Bonilla, quien su bienio se dedicó a hostigar al sector empresarial y a la sociedad en general simplemente por no coincidir con su forma de vista. Ahí tienen todos ustedes lo de Fisamex, tema que seguramente ya están en la Fiscalía General del Estado y que seguramente será juzgado porque hasta para algo legal como cobrar el agua encontró la forma de transgredir la ley y ganarse la antipatía de los empresarios.













