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‘La niña de la hielera’, el último adiós

Reportero Luis Salcedo | colaborador 

redaccion@yolandacaballero.mx

Tijuana.- Entre sollozos y cantos, fue sepultada Dulce María una niña que hace casi cuatro meses su pequeño cuerpo fue abandonado dentro de una hielera que comerciantes encontraron en la colonia El Pípila, localizada al Este de Tijuana. 

Antes, los niños de la Casa Hogar Sonrisas de Ángeles le cantaron una canción para así despedirla y soltaron globos al aire que la acompañarían hasta el cielo. 

 Fue la tarde del pasado 30 de agosto cuando la Fiscalía General del Estado (FGE) de Baja California inició la investigación tras el hallazgo del pequeño cuerpo, que se estima tiene diez años. 

Hasta el momento se desconoce la verdadera identidad Dulce María, quiénes son sus padres y porqué la abandonaron en esas circunstancias luego de que murió por neumonía, según la necropsia. 

A partir de entonces madres de familia en la zona Este de Tijuana, preocupadas porque el cuerpo de la menor no terminara en la fosa común, solicitaron a la FGE darle una cristiana sepultura. 

Fue por eso que Jessica García junto con una veintena mujeres y la Casa Hogar Sonrisas de Ángeles, hicieron los trámites pertinentes para ese fin y convocaron a la población a darle un nombre a la pequeña: Dulce María Sonrisas de Ángeles. 

El sepelio de Dulce María

Fue el lunes al medio día cuando el frío estaba intenso y dejó de llover. Con el cielo nublado como si también estuviera triste por su partida. Fue en el Panteón Municipal 13 localizado en el Ejido Ojo de Agua donde sepultaron a la niña. 

 

A darle el último adiós, llegaron más de veinte personas entre ellos padres y madres de familia, niños y las Hermanas de la Casa Hogar Sonrisas de Ángeles. 

Un par de músicos, que estaban en el lugar decidieron sumarse a la despedida de la menor y con afecto le cantaron ‘Pescador de hombres”.

Un nudo en la garganta, invadió a Jessica García la madre de familia que encabezó el movimiento para despedir a Dulce María y es que, no se explican del porqué abandonar el cuerpo de una niña que padeció parálisis cerebral. 

Ahora el cuerpo de la ‘niña de la hielera’ descansa en paz y con una cruz que lleva su nombre: Dulce María Sonrisas de Ángeles.

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