

Primera clase Ciudad de México Tijuana
El senador y ex mini gobernador de Baja California, Jaime Bonilla, está siendo evidenciado por faltar a 21 de 32 sesiones de pleno del Senado de la República, lo cual es una auténtica vergüenza para el estado no sólo por faltista sino por realmente no cumplir con los valores que pregonó en su periodo como mandatario exprés.
Quedará para la historia su persecución a la prensa, su opacidad, sus faltas en el Senado, su baja productividad legislativa, y que en un movimiento haya intentado justificar nueve de sus 21 faltas únicamente para que no le hablaran a su suplente por abandonar su puesto de trabajo. Es decir, estrategias desesperadas para seguir viviendo del presupuesto.
Bonilla ya no es solo un personaje siniestro, sino también es ya una pena para la representación legislativa del estado y muchos ya piden que pasen rápido los meses para que deje su puesto y pueda quedar fuera definitivamente de la política, ya que no sólo está siendo investigado por la Fiscalía General del Estado sino que también está dejando clara para propios y extraños su incapacidad de hacer algo productivo para los ciudadanos que lo eligieron.
De esa manera Bonilla va que vuela para salir de la política por la puerta de atrás, dejando una estela de autoritarismo e ineptitud a su paso. Habrá que ver con qué otra sorpresa sale el senador Bonilla, ya que realmente no se espera mucho de él más que más muestras de falta de visión y enfermedad por el poco poder que le queda y que seguramente se aferrará a mantener con toda la violencia que lo caracteriza.













