Yolanda Caballero
Mientras las autoridades se reacomodaban en sus cargos y el nuevo director de Seguridad Pública apenas desempacaba en la oficina, la violencia volvió a demostrar quién manda en las calles de Mexicali.
A solo 18 horas de que el Teniente Coronel Julián Leyzaola Pérez renunció oficialmente al mando de la Policía Municipal, el subcomandante Roberto Méndez Arreola fue ejecutado a sangre fría en un fraccionamiento de Mexicali.

El Teniente Coronel Julián Leyzaola renunció al cargo como titular de seguridad en Mexicali. Durante su periodo recibió múltiples amenazas.
El crimen ocurrió la noche del lunes, a las 23:22 horas, cuando el oficial, de 48 años, caminaba fuera de servicio por las calles de Lomas Altas, al sur de la ciudad. No iba armado. No iba escoltado. Solo caminaba. Y ahí, fue atacado de forma directa y mortal.
Las sirenas volvieron a sonar con fuerza. Las patrullas llenaron la zona. Pero, como en tantas otras ocasiones, los responsables huyeron sin dejar rastro. El operativo fue inmediato, pero infructuoso.

A través de redes sociales, fue difundido un vídeo donde muestra cuando el mando salía a caminar y fue atacado
Méndez Arreola había sido nombrado subcomandante operativo del Valle de Mexicali el 14 de octubre de 2024, en una ceremonia discreta pero significativa. Fue Luis Felipe Chan Baltazar, quien recién volvió al cargo de Director de Seguridad Pública, quien lo designó en aquel entonces. Irónicamente, Chan Baltazar reasumió el mismo cargo apenas unas horas antes del asesinato de su propio subalterno.

Chan Baltazar reasumió el mismo cargo como titular de seguridad en Mexicali, apenas unas horas antes del asesinato de su propio subalterno
En menos de un día, el mando cambió, la estructura se reacomodó, pero la violencia no dio tregua ni esperó protocolos.
Expresan indignación en redes sociales
Un compañero del caído escribió en redes sociales una frase demoledora:
“Esa es la paradoja del mando policial: lo aceptas para cuidar vidas, pero terminas firmando las órdenes que las apagan”.

Y es que la paradoja se volvió tragedia, cuando un hombre que aceptó el riesgo en una de las zonas más violentas del estado fue ejecutado sin piedad. Se sabía que su superior, Leyzaola, había dejado el cargo por amenazas. Roberto lo sabía. Y aún así aceptó. Asumió. Se mantuvo firme.
Hoy, Mexicali no solo llora a un policía más. Llora a un hombre que eligió enfrentar lo que otros evaden.
¿Qué informó la Policía de Mexicali?
A través de redes sociales colocaron una imagen con el siguiente mensaje:
“Lamentamos profundamente el sensible fallecimiento de nuestro compañero y amigo, quien siempre trabajó con Honor, Lealtad y Valor al servicio de las familias mexicalenses”
Agrega “Enviamos a su familia un gran abrazo, uniéndonos a la pena que les embarga, deseándoles fortaleza ante esta pérdida. Descanse en paz”.

El turno de Roberto terminó.
Que en paz descanse.
Pero que la indignación no descanse. Porque esta muerte no puede ser solo una cifra más en un informe más.













